“En tiempos de crisis la gente sabia construye puentes mientras que los tontos levantan muros”

El universo Marvel ha presentado en 2018 tres de sus películas: Ant-Man y la Avispa (Peyton Reed, 2018), Vengadores: Infinity World (Anthony Russo & Joe Russo, 2018) y Black Panther (Ryan Coogler, 2018), y aunque el éxito de la nueva entrega de Vengadores ha sido notorio, una de las sorpresas del año ha sido Black Panther. Tras el fallecimiento del rey de Wakanda, el hijo sucesor vuelve a casa para convertirse en el nuevo rey del país africano, teniéndose que enfrentar a unos enemigos que harán peligrar la vida de los habitantes de Wakanda y su futuro.

La impresionante puesta en escena con la que se crea Wakanda y en la que vemos el esplendor de la naturaleza con maravillosos acantilados en planos generales así como el amplio colorido utilizado en la creación de las tribus africanas contrastan con los avances tecnológicos característicos del país que hacen que la fotografía, la composición o el vestuario sean los puntos fuertes de Black Panther. Por otro lado, sorprende el mensaje ideológico, político y social implícito en su historia, que al contrario de otras películas pertenecientes a este género cinematográfico, no son una crítica a cuestiones de relevancia en la sociedad contemporánea. Un claro mensaje que denuncia asuntos como el racismo o ensalza la figura del monarca, construyendo personajes femeninos valientes y poderosos que acompañan a los fuertes protagonistas masculinos que una vez más, siguen siendo los protagonistas.

Una imagen de la película Black Panther

Ryan Coogler, director de Creed (2015), que consiguió hacer resurgir las secuelas de Rocky Balboa, pretende con Black Panther alejarse de los patrones consolidados de las películas de superhéroes para asemejar la historia de un mundo ficticio a la que vivimos en el mundo real, y enseñar al mundo valores humanos y mensajes de solidaridad y respeto en un planeta en donde hemos olvidado la importancia del ser humano y la ayuda al prójimo.