El nuevo documental de Michael Moore deja a un lado la crítica directa a políticos y a sus sistemas de gobierno como ocurría en sus anteriores documentales para convertirse él mismo en un turista que con algún privilegio más que el resto, recorre diversos países europeos y un país africano en donde sus habitantes parecen tener mejor calidad de vida que los americanos. De esta forma, Moore quiere trasladar todas esas mejoras que va recogiendo de cada país que visita a su propio país, Estados Unidos y sobre todo, hacer que los americanos se replanteen y se den cuenta que tuvieron algunos de esos derechos hace años y los han ido perdiendo, o que algunos principios fundamentales como la sanidad, la educación, la igualdad entre la mujer y el hombre o la despenalización del consumo y posesión de drogas se están llevando mejor en otros países cuyas estadísticas demuestran que han mejorado su calidad de vida gracias precisamente a esa forma de enfrentarse a estas situaciones.

Con el tono satírico que nos tiene acostumbrados en sus documentales y también en un momento de su vida en el que ha adquirido la suficiente popularidad como para convertirse en el Pepito Grillo de América, Michael Moore se inicia en una road trip por algunos países de Europa y por Túnez, entrevistando así a una diversidad de gente en la que se incluyen políticos, jefes de empresas multinacionales y sobre todo, gente cotidiana de clase media, y son ellos quienes plantean reflexiones interesantes cuando se les informa de lo contradictoria que es la forma de hacer las cosas en Estados Unidos en comparación a las suyas.

Michael Moore junto al jefe de una empresa en una de las secuencias del documental

Está claro que todos los países tenemos mucho que mejorar, y más en épocas como la actual donde las carencias y las malas administraciones suelen ser más evidentes. Gracias al documental podemos aprender de lo bueno que tienen otros países cuando las estadísticas corroboran que la sociedad lleva años haciéndolo de esa manera y han mejorado su nivel de vida, y el bien común es verdaderamente un bien de todos. Moore transmite ese toque esperanzador con un aire peliculero narrando su visita a cada uno de estos países como si fueran historias cortas con finales felices, y es por ello que se vuelve un “optimista loco” como él mismo se proclama, para intentar cambiar un país que como todos, tiene mucho que mejorar.

Aunque a veces pueda parecer demasiado perfecto lo que se nos cuenta, este documental es recomendable y aplicable a cada paísya que con una mirada positiva nos enseña que con las ideas de estos país podría formarse un país con una mayor calidad de vida en la que sus habitantes vivirían mucho mejor. (¡SPOILER!) Desde los beneficios y los salarios de los trabajadores en Italia, la repartición de los impuestos en Francia y sus clases sexuales en el instituto, la educación en Finlandia que busca averiguar lo que a cada niño le hace feliz para que pueda dedicarse a ello en el futuro, la universidad gratuita en Eslovenia, la no negación del pasado en Alemania para no volver a repetir los mismos errores, la despenalización de las drogas en Portugal, el pacifismo de los castigos a reclusos en Noruega, el avance de los derechos de la mujer en Túnez y el cambio a un gobierno democrático gracias a las protestas de la ciudadanía, la igualdad de la mujer en Islandia y el castigo a los bancos que robaron y que han hecho que el país supere mejor que el resto la crisis económica actual, todo ello hasta su última reflexión en Berlin con la caída del muro, que estuvo casi 30 años y que se derrumbó en una sola noche nos hace ver los fallos de nuestros propios países, que parecen no querer dejar de ser egoístas y continuar así haciendo que sus ciudadanos no puedan tener una mejor calidad de vida.

Michael Moore