¿Sirve de algo recordar una guerra anterior aunque tenga un héroe que luchó contra ella, cuando hoy en día seguimos produciendo guerras con los mismos propósitos sin aprender de las anteriores?

Los hombres libres de Jones (Free State of Jones, Gary Ross, 2016) relata la vida real de Newton Knight, un hombre de raza blanca que en plena guerra civil americana se negó a luchar contra ella y creó un grupo de granjeros y esclavos negros que lucharon contra el corrupto gobierno sureño por la igualdad de derechos entre todos los hombres.

Matthew McConaughey es el actor que da vida a este personaje revolucionario, con quien volvemos la mirada atrás a un Mississippi con unas leyes racistas, cuya población sufría los cambios políticos de finales de siglo XIX en los que se produjo el asesinato del presidente Lincoln y la subida al poder de Johnson. La cinta, en sus casi dos horas y media, describe la dura historia por un Estado libre que lideró Newton, que comenzó a principios de la guerra civil y continuó con las numerosas batallas que esta pequeña comunidad de granjeros y esclavos tuvieron con un gobierno que se tomaba la justicia por su mano.

los-hombres-libres-de-jonesMatthew McConaughey en una escena de la película

Lo mejor de la cinta es quizás la interpretación de McConaughey, que una vez más vuelve a colocarse como uno de los actores dramáticos más relevantes de los últimos años. Asimismo, es interesante conocer la historia de un luchador como fue Newton Knight, quien se reveló ante la injusticia social que sufría la clase pobre frente a unos pocos ricos que a través del poder, conseguían lo que querían a base de difundir el miedo a la población. La película vuelve a recordarnos que en pleno siglo XXI el mundo no ha cambiado tanto como pensamos. Seguimos teniendo gobiernos corruptos, una inmensa cantidad de gente pobre, un gran número de población rica que se despreocupa de los que no son como ellos, ideas racistas y sexistas que siguen presentes en la mayor parte del mundo y sobre todo, cometemos los mismos errores sin aprender de los cometidos en el pasado. Por lo que el sentimiento al finalizar la película es que, de poco sirve recordar a estos personajes revolucionarios si el mundo sigue igual que antes de que ellos consiguieran cambiar las cosas.