Jean-Marc Vallée, director de cintas como Dallas Buyers Club (2013) o Alma Salvaje (Wild, 2014), vuelve a presentarnos una historia dramática en la que la carga trágica la llevará principalmente un sólo protagonista, al que acompañarán unos pocos secundarios que se cruzarán en su camino y que le ayudarán a lidiar con ella, como ya ocurría con Matthew McConaughey y Reese Witherspoon en sus anteriores filmes. Esta vez es Jake Gyllenhaal quien lleva el papel principal interpretando a un ejecutivo con una vida acomodada que tras sufrir la muerte de su mujer en un repentino accidente de coche, empezará a cuestionarse la vida que llevaba hasta ese momento a la vez que intenta asimilar la pérdida de una persona tan cercana.

Jake Gyllenhaal en una escena de la cinta

Sin ser una película que realmente pueda sorprendernos por la manera tan particular que tiene el protagonista de sobrellevar ese cambio en su vida, que llega a ser peculiar por lo perdido que se ve tras esa tragedia que le obliga a parar su rutina, dejar de llevarse por los hechos que le suceden y empezar a vivir la vida, destaca en esta cinta la buena elección musical del director, que ya apuntaba maneras en Dallas Buyers Club con canciones como ‘Ruby Don’t Take Your Love to Town’ de Kenny Rogers o el ‘Sweet Thang’ de Shuggie Otis, y que hizo que la canción principal que acompañaba a la aventurera en Alma Salvaje fuera ‘El Cóndor Pasa’ de Simon & Garfunkel.

Ahora, vuelve a mirar al pasado, y no sólo en la trama de la cinta, también en la banda sonora de Demolition (2016) se encuentran tres buenas canciones que acompañan las secuencias de los momentos más importantes en la historia: ‘Crazy On You’ de Heart, ‘It’s All Over Now’ de Bob Dylan que aquí The Chocolate Watchband hacen una versión muy similar a la de Van Morrison, y la gran ‘Mr. Big’ del grupo Free con la que Jake Gyllenhaal no podrá parar de moverse desde que escucha los primeros toques de batería.