La década de los 80 fueron unos años que aportaron al cine películas míticas que seguimos recordando 30 años después. Cintas como E.T., Blade Runner, los Goonies, Beetlejuice, los Cazafantasmas, Termintator, los Gremlins, Star Wars o Indiana Jones son algunos de los ejemplos en los que las aventuras, la ciencia ficción, el cine fantástico o el miedo eran los ingredientes clave que llevaron al éxito estos largometrajes. Y concretamente, han sido películas como los Goonies o los Gremlins las que han influenciado la aparición en pleno siglo XXI de una serie como Stranger Things.

Stranger Things cuenta la historia de un grupo de niños cuya amistad se pone a prueba cuando secuestran a uno de ellos. Tanto ellos como varias personas del pequeño pueblo donde viven empiezan a ser testigos de hechos extraños que se van sucediendo, y comienzan a investigar los sucesos y a buscar al pequeño. La serie mezcla realidad y ficción y de esta manera crea un thriller entretenido que une a personajes cotidianos con los que empatizamos fácilmente con historias misteriosas y sobrenaturales que nos atrapan por la irrealidad creada por la ciencia ficción. Asimismo, las referencias constantes que hacen los niños a series y películas míticas del pasado que van citando a lo largo de la búsqueda de su amigo, nos sacarán más de una sonrisa, y viviendo junto a ellos su peculiar investigación, nos enseñarán el significado de la amistad que ya el cine de los 80 nos mostraba continuamente.

stranger-thingsLos actores Caleb McLaughlin, Gaten Matarazzo, Millie Bobby Brown y Finn Wolfhard en la serie

Stranger Things ha sido creada por los hermanos Duffer y Shawn Levy y ellos son los responsables junto a un reparto excepcional encabezado por una Winona Ryder desconocida y excepcional así como un grupo de niños entrañable, de la combinación que nos animará a seguir viendo estos ocho capítulos, en los que el misterio y la fantasía nos vuelven a llevar a los años 80 gracias principalmente a su música y a la puesta en escena creada, y que nos recuerda la magia de ese tipo de relatos sobrenaturales, que no llegan a ser tan desagradables como las películas de género fantástico o de terror que se están produciendo en los últimos años, y que nos demuestran que en pleno siglo XXI, historias sencillas pero ingeniosas siguen atrayendo al público como lo hicieron décadas atrás.