Si hace poco hablábamos de la sorpresa que ha sido que Los pecadores (Sinners, Ryan Coogler) haya obtenido el récord de 16 nominaciones en los premios Óscar, un caso parecido sucede con Los domingos. La película de Alauda Ruiz de Azúa opta a 13 estatuillas en los Goya, y no es el récord de nominaciones de estos premios españoles, pero sí que es también una sorpresa que sea esta cinta una de las más nominadas.
Y es que ambas películas tienen en común que son favoritas de los premios más grandes de sus respectivos países con temas que, o bien denuncian hechos como el racismo que sigue teniendo lugar hoy como sucede en Los pecadores, o bien hablan de temas que casi pueden considerarse tabú como ocurre en Los domingos.
Siempre nos han dicho que no hay que hablar de religión o política en el trabajo, y no solo en el trabajo. España es un país aconfesional pero solamente en palabras de la Constitución de 1978. Ya que en estos más de 40 años desde que entró en vigor, el estado español mantiene relaciones con la iglesia católica y el país tiene festivos de tradición cristiana y relaciones de financiación con esta institución. La iglesia católica tiene en España una serie de beneficios y protagonismos que no se corresponden con los de un estado aconfesional.
Cuando la fe entra en casa
Los domingos es una película que describe la vida de una familia de madre gallega que emigró a Bilbao de joven, y cuyos hijos y nietos son vascos. La nieta mayor es todavía menor de edad y está pensando en ingresar en un convento para hacerse monja. La joven encuentra apoyo en las monjas del convento y en su «director espiritual» en el instituto y ellos la animan a seguir ese camino. La ausencia de su madre que falleció cuando ella era una niña hace que sea su tía quien intente que primero vaya a la universidad y viva antes de tomar una decisión así.
Los momentos de canto en el instituto o en el interior del convento se sienten largos pero son sin embargo, los que nos llevan a entender lo que supone ese encierro y la separación con el mundo exterior. El largometraje se ciñe a narrar la historia con todos esos personajes en los que parece que desde el inicio, ya saben cada uno de ellos cómo van a gestionar lo que sucede.
Una historia que invita al debate
No hay lugar para críticas en la cinta, todo se deja para que el espectador reflexione y pueda debatir sobre los temas al terminarla. Cuestiones como hasta qué punto una adolescente es totalmente libre en su elección o está condicionada por su historia personal y las personas de su entorno son algunos de los asuntos que nos plantearemos. Y una vez más, la interpretación de Patricia López Arnaiz es la que hace que este filme sea grandioso. La actriz nos deja cuatro secuencias en concreto en las que su actuación lo es todo y no necesita palabras para que comprendamos lo que nos quiere transmitir.
Los domingos saca a debatir un tema que sigue siendo tabú en España, pese a que siempre ha estado ahí, y muchos de nosotros llevamos toda una vida conviviendo con ello. La religión es una parte importante del país y situaciones como las que vemos en la cinta tienen lugar en la realidad, aunque muchos no las tengamos cerca. Lo mejor del último largometraje de la directora de genialidades como la película Cinco lobitos o la serie Querer es el debate que ofrece al espectador de un tema que quizás, no se ha tratado ni se le ha hecho frente como debería en todo este tiempo pese a la relevancia que tiene.
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