Las adaptaciones televisivas suelen ser un reflejo de los tiempos en los que se realizan, y de ahí la importancia que el aspecto físico tiene en Off Campus. Los cuerpos jóvenes y trabajados refuerzan unos ideales estéticos ampliamente aceptados por buena parte de la sociedad. A ello se suma el carisma de sus personajes y unas tramas universitarias en las que la sexualidad se muestra de forma abierta.
La música y el deporte —de nuevo el hockey sobre hielo como vimos en la serie Más que rivales— son los otros dos temas protagonistas que representan las aficiones de estos jóvenes. A su vez, la serie habla de violaciones o del maltrato dentro de la familia que, por desgracia, siguen siendo problemas de las sociedades actuales.
La mirada femenina detrás de la creación de la serie
Y lo que verdaderamente destaca de esta adaptación televisiva de los libros de Elle Kennedy es la manera en la que describe estas historias de amor y sexo. Se nota que detrás de la serie están mujeres dirigiendo. Los desnudos, el sexo, la vulnerabilidad o el consentimiento se retratan de una manera diferente, y no desde una perspectiva completamente masculina como estamos acostumbrados, que crea a su vez una imagen artificial de la realidad.
Es importante esto porque la vulnerabilidad no suele mostrarse en los hombres, y hacerlo no les resta mérito, al contrario, les hace humanos y lo hace realista. Otras cuestiones como la manera de abordar un problema ya bien sea con la ayuda de profesionales de la salud o por la propia familia son retratados con total naturalidad.
De Más que rivales a Off Campus
Por otro lado, la serie no varía muchos en los detalles que estamos acostumbrados a ver y que normalizan aspectos cuestionables. Como una celebración en la que se matan animales para el disfrute humano, o la violencia entre hombres tan innecesaria.
De una serie cargada de sexo con el hockey sobre hielo como protagonista, a otra serie que muestra la sexualidad abiertamente y su deporte principal es el mismo. De Más que rivales a Off Campus. De los libros de la escritora Rachel Reird a los de Elle Kennedy. Dos adaptaciones televisivas estrenadas en el último año con mucho en común entre ellas. Y ambas han hecho que muchos volvamos a caer en las redes de las series cargadas de sexo, atracción y amor adolescente.
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