Cuando la historia de Rocky está más que exprimida en cinco películas que han continuado a la original y que no han hecho más que repetir lo mismo sin darle ningún valor añadido, es entonces cuando un nuevo director, Ryan Coogler escribe un guión diferente y quita del frente a Stallone, que anteriormente había intentado cuatro veces como director sacar adelante de forma tradicional y sin cambios la historia que le dio la fama y le catapultó en el mundo del cine; y hay que decir que Coogler sale más que airoso como director y guionista de CreedEste joven realizador sabía que el producto Stallone estaba más que rebozado, y por ello ha decidido poner al frente de la historia al hijo de otro personaje mítico del mundo rockyniano, Apollo Creed.

En 1976 Silvester Stallone creó y dio vida a Rocky, un personaje que hizo que muchos que jamás habíamos estado cerca de un ring, pudiéramos saber qué era eso y qué se sentía desde fuera y desde dentro de un combate. Rocky (John G. Avildsen, 1976) narraba la historia de superación de un hombre que no tenía nada más que sus puños y su cuerpo para hacer frente a los combates, y que terminó aprendiendo lo importante que es utilizar la cabeza para poder ganarlos. En esta nueva secuela, Adonis Creed no es sólo un boxeador, también es un hombre de negocios que ha tenido una formación previa (quizás porque las circunstancias de la vida se lo han permitido), y que decide dejar su carrera para dedicarse a lo que le gusta. La historia del hijo de Apollo Creed recuerda bastante a los inicios del mismo Rocky, quizás por ello congenian tan bien ambos personajes cuando se conocen.

Silvester Stallone y Michael B. Jordan en una secuencia de Creed

Las películas de la saga Rocky siempre han sido melodramáticas y eso no cambia en esta secuela en la que vemos a un Rocky más mayor que debe enfrentarse a una lucha más complicada que la de los combates. Además, como ocurría con la película original, Creed demuestra que sigue siendo una historia de superación ante los obstáculos de la vida, y enseña la energía y la fuerza que pueden darte las personas a las que quieres que son quienes siguen apoyándote cuando decides hacer lo que más te gusta en la vida.

Con quizás algo de melodrama de más pero con unos planos memorables como los que vemos en secuencias como el camino hacia el ring detrás de los protagonistas mientras escuchamos primero el silencio y después a la multitud ovacionando a los boxeadores en su entrada al ring, y que rememora la tensión tan clásica de los combates de Rocky, o la mítica escena subiendo las escaleras de Philadelphia y disfrutando de las vistas de la ciudad; esta cinta ha sabido reavivar la historia de Rocky creando una buena trama que muestra originalidad en la historia y respeta momentos míticos de la clásica Rocky. Creed es sin ninguna duda la mejor secuela que se ha hecho de Rocky, y va a ser muy difícil superar a la próxima Creed 2 que se estrenará el año que viene.