Regresa el dúo Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen con el esperado largometraje El ser querido (2026). A pesar de que su tema principal es prácticamente el mismo que cuenta la película noruega Valor sentimental, (Joachim Trier, 2025) que se estrenó el año pasado, conforme nos adentramos en El ser querido nos damos cuenta de sus diferencias. Ambas hablan de un director con aclamada reputación que ofrece a su hija, a quien abandonó hace años y con la que no tiene relación, la nueva película que quiere rodar. Las dos cintas hablan del cine dentro del cine, pero sin embargo, lo que cada una quiere decirnos es distinto y lo hace de maneras diferentes.
Comienza con una comida —que no será la única de la cinta—, que se muestra como símbolo de reunión, de conversación y de sinceridad —pese a que ha habido animales que han sido sacrificados para deleite humano—. Parece que disfrutando uno se suelta más en momentos incluso incómodos como los de la primera secuencia que vemos en El ser querido. Después de ello pasamos a ver los días en el rodaje, y descubrir así que quizás el mundo detrás de la pantalla es más repetitivo y pesado de lo que podríamos imaginarnos.
El ser querido: sus protagonistas
Está claro que las apuestas de Peña y Sorogoyen son arriesgadas por querer contar historias variadas que tocan diversos temas de actualidad en sus películas. En el caso de El ser querido, el tema del Sáhara y Marruecos, la no-paternidad y el intento de sanación del dolor y el perdón tras años de abandono de un padre a una hija funcionan como paralelismos entre ellos para contar la historia. Y es muy valioso que sus creadores quieran tocar distintos temas, porque eso hace que sigan interesando sus películas gracias a esa variedad de guiones.
La valía de Victoria Luengo y Javier Bardem es indudable tanto en este trabajo como en los anteriores que hemos visto a lo largo de sus carreras. Sin embargo, a mi personalmente, no me ha emocionado tanto esta historia pese a las particularidades y singularidad que muestra su grabación.
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Mi experiencia personal viendo El ser querido
La percepción de la película siempre es distinta en cada persona que la ve y eso es lo maravilloso de la cultura en general. En mi caso, lo que me ha hecho sentir El ser querido es una serie de cosas que voy a describir a continuación. Primero, la presión de la profesión de actriz y la presión añadida de ser la hija del director y de un hombre con una autoridad mayor que la de ella. También el poder que tienden a representar los hombres y que aquí vemos bien en el personaje de Javier Bardem. A esto se le puede sumar el ego que muchos de estos hombres poseen, y que les impide poder pedir perdón hasta cuando afecta a alguien de su propia familia.
Además, he sentido la vulnerabilidad de ella, que creo que a su vez representa bien a la mujer en general. El personaje de Victoria Luengo es capaz de pedirle perdón cuando ella hace algo mal a una persona que le ha hecho mucho daño y que no parece querer ver el sufrimiento que ha ocasionado. En el personaje de ella se siente que tiene una fragilidad mayor como suele pasar con muchas mujeres. También se siente lo complicado que es para él expresar sus sentimientos y sincerarse con su hija, y sin embargo, lo hace a través de la película. A modo de resumen, El ser querido me ha parecido que representa bastante bien características que, no en todos los casos pero sí en muchos, tiene más un sexo que el otro.
La forma de grabar y la diferencia con Valor sentimental
He sentido esa forma de grabar tan personal con planos extremadamente cercanos a los rostros que dejan todo el peso en las interpretaciones de los actores, y también esos contrastes con escenas en blanco y negro, o los cortes más bruscos entre las secuencias.
Es fácil ver la inestabilidad y la poca seguridad que ofrece un trabajo dentro del cine para muchos de sus trabajadores. Como vemos, ella es actriz pero además tiene un trabajo de camarera y comparte piso con otra compañera.
También me ha hecho ver lo que implica un rodaje y me ha permitido verlo desde dentro. Un mundo que muchos desconocemos y que parece mucho más costoso y aburrido del resultado que luego vemos en pantalla. Y es aquí donde veo una gran diferencia con Valor sentimental. El ser querido ofrece más momentos de la realización de la película y dentro de ello, ahonda más en el daño que sienten sus personajes.
La película de Sorogoyen muestra además que se llevan el reconocimiento y la reputación los hombres directores porque ganan premios que son considerados importantes, sin cuestionar esas formas de grabar una película y tratar a las personas que son tan poco éticas pero que se han normalizado o aceptado sin cuestionarse. El personaje de Bardem recuerda mucho a hombres como Alfred Hitchcock, pero también hace resonar otros como Stanley Kubrick, Roman Polanski o Woody Allen.