Acaban de estrenar en Netflix la película Las damas primero (Ladies First, Thea Sharrock, 2026) que es una versión americana del largometraje francés No soy un hombre fácil (Je ne suis pas un homme facile, Eleonore Pourriat, 2018), que se encuentra en la misma plataforma. En el tema de los remakes, soy partidaria de ver la cinta original y si me gusta esta, no suelo ver la versión. Sin embargo, creo que en ocasiones, un remake puede hacerte conocer una película con la que no sabías que existía una cinta original previa.
Dándole la vuelta a la realidad
La premisa de esta película francesa es interesante. Un hombre machista y creído que vive la vida a lo grande gracias al mundo patriarcal que reina en las sociedades, con hombres que actúan con una autoridad y una permisividad delirante, se da un golpe y cuando despierta, el mundo ha cambiado. Ahora son las mujeres quienes actúan de la misma manera con la que en el mundo real se comportan los hombres.
De esta manera, No soy un hombre fácil ayuda a que una gran mayoría de hombres —y seguramente también mujeres— puedan comprobar las actuaciones, comentarios y comportamientos que tiene el sexo masculino cada día, y la realidad tan cómoda en la que viven. En lo laboral, dentro de casa o en las relaciones amorosas, los privilegios y la autoridad que disfrutan los hombres, pasan ahora a ser de las mujeres.
Cuestionando la palabra «normalidad»
Muchos no se dan cuenta y otros prefieren seguir actuando por los privilegios adquiridos de lo que se considera «normal” en tantas sociedades. Pero la normalidad no es más que la moda extendida absurda y cuestionable que debería avergonzarnos a los seres humanos si nos parásemos a pensar en las «normalidades» crueles y abusivas que seguimos perpetuando en el siglo XXI. Desde el machismo y el mundo patriarcal hasta la crueldad, explotación y asesinato de animales.
No soy un hombre fácil es una sátira que cuestiona la realidad, y lo hace ofreciendo una comedia romántica en la que describe una historia que muestra un cambio de sexos que pretenden hacer ver al espectador que lejos está el feminismo en el mundo real, pero sí que hay un machismo y un patriarcado evidente. Y lo hace con una entretenida historia y unas buenas actuaciones dentro de una comedia francesa inteligente.
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