Todavía recuerdo el día que fui a ver al cine Un lugar tranquilo (A Quiet Place, John Kransinski, 2018). El uso magistral del sonido en esa película junto con la historia en sí y sus interpretaciones hicieron que esta se convertiera en un fascinante thriller de intriga (leer reseña pinchando aquí). Tras su éxito, dos años después se estrenaba su segunda parte, la cual también dejaba el pabellón bien alto con el riesgo que siempre conlleva una segunda parte de un tema ahora menos original. Y cuatro años después de esa segunda parte y sin John Krasinski como director llega Un lugar tranquilo: Día 1 (A Quiet Place: Day One, Michael Sarnoski, 2024), la que pretende ser la precuela a todo lo que ya conocemos, y que con la actriz Lupita Nyong’o en el papel protagonista cuenta una historia de supervivencia en un mundo postapocalíptico en el que unas criaturas llegan a la tierra destruyendo todo a su paso.

Si hubiera que resumir la película en una palabra quizás fuera angustia, que es la que vives desde el momento en que te presentan al personaje protagonista. El sonido es de nuevo espectacular y es el que guía todos los sucesos y emociones que quiere transmitir en el espectador, moviéndose desde la tensión y el miedo hasta momentos más nostálgicos y dramáticos que aporta la historia. Nueva York es la ciudad elegida para seguir recreando ese sentimiento que tanto ha magnificado con los años a la gran manzana gracias a las innumerables películas de Hollywood que se han consumido en todo el mundo. Pronto veremos, sin embargo, como ese sueño americano es destruido rápidamente cuando unos seres extraños llegan destruyendo la ciudad (este tema, si lo extrapolamos de la historia ficticia que se nos plantea, es interesante analizar. Seres que cada vez parecen más humanos pero no son del país y tienen un aspecto diferente, llegan a la ciudad para adueñársela utilizando la violencia. ¿Tendrá un mensaje subliminal esta historia?).

Un lugar tranquilo: Día 1 que en principio, parece estar creada para disfrutar en pantalla grande con un sonido envolvente que mezcla silencios, sonido ambiente y banda sonora. Sin embargo, por ello mismo, las toses, diálogos externos a la película, palomitas o cualquier otro tipo de sonido producido por seres humanos en un cine puede conseguir que el espectador no termine de sumergirse en la historia en la que Lupita Nyong’o está espléndida en su interpretación, pero cuya premisa en el relato y evolución de este da que pensar. Una cinta que pretende ser más grandiosa en su creación que los largometrajes anteriores por su alarde de efectos especiales y producción en sí, y que se ciñe a una historia repleta de matices que merecen ser cuestionados. Una de las mejores cosas que enseña al mundo este filme es que, siendo una superproducción, hace protagonista a un animal de compañía (un gato) que acompaña al personaje principal y es considerado como lo que es, un ser vivo por el que su dueña y compañera hará todo lo posible por mantenerlo con vida, asumiendo y demostrando así la responsabilidad que conlleva tener un animal a tu cargo.