Bellas artes (2024) es una miniserie de televisión de tan solo seis episodios que apenas duran treinta minutos cada uno que comienza por todo lo alto siendo excelente en la presentación de un personaje que destaca en este alocado mundo en el que vivimos, y que pese a su forma de ser siendo engreído, serio y asocial, nos lleva a comprenderle y a estar de su lado desde el inicio. Puede que no estemos de acuerdo con su forma de pensar —como en cuestiones como mantener la estatua de la entrada del museo—, pero no por ello esas decisiones impiden que nos caiga bien y estemos de acuerdo en esa forma tan políticamente incorrecta que tiene de llevar las riendas del museo iberoamericano de arte moderno en Madrid.

Con unos primeros episodios que son espléndidos —y entre los que cade destacar un segundo episodio que con su humor ácido consigue ser excepcional—, la serie va perdiendo esa grandiosidad que tiene en su inicio al igual que la novedad que supone conocer a su protagonista, pero mantiene siempre la impecabilidad y minimalismo del museo o la casa del historiador de arte en sus episodios, y desarrolla en ellos una mezcla entre la rutina dentro del museo con todo tipo de situaciones que se viven allí, y distintos momentos de la escasa vida personal de la que disfruta el protagonista. Si bien la breve duración de los episodios consigue que se vean con mucha facilidad, el hecho de ser una miniserie de televisión con seis episodios hace que ciertos momentos que se introducen en la trama queden algo forzados y no terminen de desarrollarse lo suficiente.

Con un hombre que además de ser hombre no es correcto políticamente, y que como él mismo se define en su primer episodio, es viejo, blanco, heterosexual y de ascendencia europea, o lo que es lo mismo, lo que ya conocemos desde hace décadas, nos adentramos en el mundo del arte y concretamente, en la gestión de un museo en el que la política está totalmente sumergida en su control y gestión, la mediocridad y frivolidad de la sociedad está presente, y entre todo ello, la sinceridad, practicidad y profesionalidad de un hombre es todo en esta serie. Nada sería Bellas artes si no fuera por su guión y su cuidado estético pero sobre todo, gracias a las interpretaciones de un reparto en el que brilla especialmente el actor Óscar Martínez, pero también su elenco al completo con actrices como Ana Wagener y Aixa Villagrán.